1.- Pensar que los productos son mejores cuando son más caros
Relacionar el precio de un producto cosmético con su calidad es uno de los errores más comunes y frecuentes en cosmética. Pero lo cierto es que dicha relación no existe, a pesar de lo que muchas veces queremos creer. En el fondo, la inclinación por los productos necesariamente más caros acaba siendo un puro acto de autoconvencimiento. Una limpiadora de La Prairie no tiene por qué ser mejor que una de Vichy, o una hidratante de La Mer mejor que una de Nivea. Los ingredientes irritantes y prescindibles son tan comunes en los productos caros como en los asequibles, e incluso tampoco es extraño encontrar productos casi prohibitivos con fórmulas terriblemente aburridas, mientras hay productos muy bien formulados a precios muy inferiores. Gastar más dinero en cosmética no revierte necesariamente en una mejor piel.






